Los servidores de hosting u hospedaje son ordenadores, siempre
en marcha y siempre conectados a Internet (24 x 7), que ejecutan
un software de servidor web que les permite enviar las
páginas que almacenan en su disco duro a cualquier cliente
que las solicite mediante un explorador de web (como Internet
Explorer o Netscape Navigator).
Habitualmente un sitio
web básico
se aloja en el proveedor
de servicios u hospedaje (fuera de nuestra organización)
y se le satisface una cantidad fija en concepto de espacio de
almacenamiento ocupado en su disco y tráfico o consumo
de red generado por los visitantes. En este caso la gestión
de la web es muy sencilla y sólo hay que limitarse a "subir"
al servidor Web las actualizaciones que vayamos realizando en
el sitio, ocupándose el proveedor de servicios de la administración
del mismo.
No obstante este esquema presenta serias limitaciones cuando
queremos crear un sitio
web avanzado;
este tipo de sitios
implican dos conceptos que no hacen posible el uso de un servidor
externo a la organización: Interactividad y respuesta en
tiempo real.
Si queremos, por ejemplo, que un cliente sea capaz de consultar
sus pedidos pendientes o revisar nuestras tarifas de precios completamente
actualizadas, es necesario que el sitio web pueda acceder de forma
inmediata a las bases de datos existentes en nuestro sistema local
para obtener la información más reciente. Dado que
el espacio ocupado por nuestras bases de datos puede ser muy grande
(excediendo las especificaciones de almacenamiento de un proveedor
externo) y que la velocidad de transmisión por Internet
es sólo una pequeña fracción de la que existe
en una red de área local, intentar implementar este sistema
con un servidor de hospedaje externo no sería una solución
viable.
La solución, aunque no se aprecie a primera vista, es
mucho más sencilla de lo que parece: Instalar un servidor
web dentro de la propia organización.
Esto que hace sólo algunos años podía parecer
descabellado por su complejidad o prohibitivo por su coste, es
en la actualidad relativamente sencillo de acometer; principalmente
el cambio radica en dos factores en la evolución de las
tecnologías de la información: el abaratamiento
de las líneas de conexión a Internet de banda ancha
(ADSL o Cable) y la integración del software
de servidor web en los sistemas operativos de red (como Windows
2003).
La solución recomendada para instalar un servidor web
interno consiste en:
Servidor Web (preferiblemente dedicado): Se trata de
un ordenador con disponibilidad total (24 x 7) y conexión
permanente de banda ancha a Internet, que incorpora un software
servidor de web. En él se aloja la parte interactiva
de la web que, al estar físicamente conectado a la red
de área local, puede realizar consultas a las bases de
datos principales de nuestro sistema. Aunque sería posible
alojar toda la web en el servidor interno, se precisaría
de un estudio previo para comprobar que la línea de comunicación
con Internet y la potencia del servidor son acordes con el número
de visitas y transacciones esperadas.
Línea de comunicación permanente de banda
ancha: Como ya se ha indicado es imprescindible tener contratada
una conexión a Internet con dirección IP fija,
disponibilidad permanente y suficiente ancho de banda para que
el servidor pueda satisfacer las peticiones realizadas por los
clientes o usuarios. Estudios realizados demuestran que, para
la carga transaccional de la mayoría de empresas pequeñas
y medianas, las líneas ADSL o de Cable son soluciones
idóneas.
A pesar de que la implantación de un servidor interno
es, a priori, más compleja y costosa, éste nos proporciona
otra ventaja además de las ya reseñadas: una vez
instalado ya no hay que realizar ningún desembolso en concepto
de alojamiento; en este caso su organización es la que
hospeda.
Consúltenos y le proporcionaremos la asesoría y
el personal necesarios para decidir e implantar el tipo de servidor
que le sea de mayor utilidad a su organización.