Internet se está convirtiendo en un importante instrumento
para los negocios, en una auténtica ventaja competitiva.
A través de la publicación de una Web, se puede
dar a conocer una empresa u organización a, literalmente,
millones de usuarios conectados a la red, y éstos pueden
enviar sugerencias, realizar consultas o pedidos en línea,
suscripciones, etc. Con presencia en Internet, las empresas, grandes
o pequeñas, captan nuevos clientes que proceden de cualquier
lugar y además amplían la gama de servicios a ofrecer,
entre los que se encuentra la interactividad con el cliente. En
esta dirección va el mundo, y cada vez más deprisa.
Una página en Internet puede compararse con un escaparate
en la mejor zona comercial de su ciudad, pues con su negocio en
Internet podría incluso abrir una Tienda Virtual
en todos aquellos sitios a los que llegue Internet, accediendo
así a un número increíble de clientes potenciales.
Un rápido posicionamiento en un sector estratégico
como la Web puede ser altamente beneficioso para su empresa a
corto y medio plazo.
El primer paso para la creación y mantenimiento de un
Espacio en Internet es la definición y análisis
de lo que la empresa quiere transmitir. Es importante por tanto,
la participación de los diferentes departamentos en la
definición de los objetivos:
Publicitarios: En primer lugar el éxito de
un espacio en Internet, como en cualquier otro soporte publicitario,
depende del coste por contacto, teniendo como mayor ventaja
diferencial que el contacto en Internet siempre es un contacto
útil, ya que es el usuario de la Red el que selecciona
la información que desea consultar, siendo el Departamento
de Marketing el que puede obtener un beneficio más
amplio de la publicación Web. En la práctica,
Internet se ha convertido ya en un instrumento básico
de comunicación entre la compañía, sus
productos y servicios y sus clientes.
Atención al Cliente: Gracias a Internet el
Servicio de Atención al Cliente cuenta con un vehículo
eficaz y de muy sencillo funcionamiento para atender las demandas
de información de sus clientes, tanto reales como potenciales.
Los servicios prestados pueden realizarse tanto en línea
(a través de Control remoto o Chat) como bajo demanda
(correo electrónico y transferencia de documentos).
Una vez definidas las funcionalidades básicas de nuestro
sitio, se procede a la selección del contenido a
incluir. Llegado este punto es muy importante ser precisos, y
tener las ideas muy claras, en lo que respecta al aspecto general,
textos, gráficos y demás componentes involucrados.
Es conveniente insistir en este apartado pues, si no comunicamos
con exactitud nuestras ideas al diseñador encargado de
maquetar y crear nuestro sitio web, los resultados no serán
todo lo satisfactorios que podríamos esperar. No obstante,
siempre puede apoyarse en el diseñador o programador de
su web para obtener consejos o recomendaciones útiles.
A grandes rasgos una web básica o inicial suele contener
los siguientes apartados:
Contenido principal: Se trata, por un lado, de los
apartados comunes a toda web como son los menús, barras
de navegación, definición general de aspecto,
etc. Por otra parte se incluye toda la información
necesaria para dar a conocer la empresa, sus objetivos, su
sistema de trabajo y productos, sus divisiones y organización.
Suele ser el apartado más amplio y el que sienta la
base a partir de la cual se desarrollará todo el sitio.
Catálogo de productos: Es habitual resaltar
la gama de productos o servicios que la empresa ofrece a sus
clientes de la forma más interesante posible.
Formularios de contacto: Sistema sencillo pero potente
de recibir comentarios, sugerencias, solicitudes de información
de productos, etc.
Muchos sitios se apoyan en esta filosofía básica que, a pesar
de su sencillez, puede dar muy buenos resultados. Sin embargo
las prestaciones conseguidas tan sólo arañan la
superficie de la capacidad que una
web avanzada
puede darnos.
Otras opciones más avanzadas, que casi siempre implican
interactividad entre el usuario y la web, permiten incrementar
la productividad de los servicios de Internet:
Consultas Online:
Permiten al cliente o usuario obtener
información, sin nuestra intervención, cómo
y cuando lo deseen, de las bases de datos de nuestro sistema
que consideremos necesarias (por ejemplo consulta de pedidos
o disponibilidad de stock).
Zonas de Descarga:
Permiten que los clientes descarguen
a sus ordenadores información, que previamente habremos
almacenado en ficheros en el servidor web, que pueden contener
desde información técnica hasta material de marketing,
pasando por cualquier contenido imaginable.
Recepción de información vía web:
Los usuarios, previa comprobación de su identidad, pueden
ser capaces de enviar información sin intervención
por parte del operador del sitio web. El exponente más
común de este caso suele ser la introducción de
pedidos desde la web.
- Cualquier otro tipo de contenido adicional.
Después de que el equipo técnico haya creado todas
las páginas y la estructura de nuestra web sólo
nos queda alojarla en Internet para que pueda ser accedida desde
cualquier lugar. Este paso se suele denominar
hospedaje
y consiste en almacenar los archivos que componen nuestro sitio
en un ordenador que está permanentemente conectado a Internet
y disponible cualquier día a cualquier hora. En función
del tipo de web que hayamos escogido, básica o avanzada,
el servidor que la hospede podrá ser de uno de estos dos
tipos:
Externo:
Para web básica. Es el caso más habitual
y consiste en utilizar un servidor propiedad de un proveedor
de Internet y/o hospedaje. Dado que el contenido de la web
no interactúa con nuestras bases de datos, está
permanentemente alojado fuera de nuestra organización.
Interno:
Para
web avanzada.
Se hace necesario
cuando nuestro sitio web es capaz de recopilar y presentar información
de nuestras bases de datos a los clientes que lo soliciten.
En este caso por motivos de ocupación, velocidad y respuesta
en tiempo real, es obligatorio alojar el servidor web dentro
de nuestra propia organización para que pueda obtener
información en tiempo real desde nuestra red local de
trabajo.
Es corriente que, en caso de optar por una web avanzada, se utilice
un hospedaje mixto; es decir la parte básica de la web
(la que no es interactiva) se hospeda en un proveedor externo
de forma que asume buena parte del tráfico de red, y la
parte avanzada, naturalmente, se aloja en nuestro propio servidor
interno (que se dedica en exclusiva a tareas interactivas).
Otro punto a tener en cuenta, y que no es conveniente olvidar,
es el de
registro de dominio.
Para que sus clientes puedan
localizar su página web sin dificultad, y teniendo en cuenta
que en Internet cada ordenador se identifica mediante una secuencia
de 4 números de 3 dígitos cada uno, es casi imprescindible
registrar un nombre descriptivo para hacer la localización
más sencilla; por ejemplo advierta la gran diferencia que
existe entre tener que recordar http://211.56.88.221 y http://www.adds.es.
No menos importante es recordar que la red es un medio vivo
e interactivo, lo que implica una necesidad de cambio/evolución
constante en toda la información que aparezca en el sitio
Web. Si en un soporte físico (folletos, prensa, radio,
etc.) la realización de cambios y actualizaciones implica
un tiempo y costes normalmente elevados, en Internet los mismos
se pueden realizar de forma dinámica y con un bajo coste.
Los servicios de mantenimiento web le aseguran una actualización
constante y ordenada. No hay que olvidar que el sitio web es un
"escaparate" de nuestra empresa, por lo que debe evolucionar
constantemente a fin de que el visitante perciba el desarrollo
del mismo.
En conclusión, podemos resumir los puntos básicos
para crear, poner en funcionamiento y mantener una web en los
siguientes:
Podemos acompañarle en cada uno de los pasos necesarios,
sea cual sea el modelo de su elección, para que su integración
en la tecnología web se produzca de forma correcta, ordenada
y sin complicaciones. Recuerde, el presente ya está aquí