Desde el momento en que Internet irrumpe de forma generalizada
en la metodología del trabajo cotidiano de casi todas las
empresas, grandes, medianas o pequeñas, empiezan a vislumbrarse
herramientas tecnológicas que hasta fechas recientes estaban
reservadas sólo a grandes corporaciones u organizaciones
con un grado de informatización muy alto y costoso.
Aunque es cierto que muchas empresas ya cuentan, o deberían
contar, con un sitio web meramente presencial, el verdadero
potencial de Internet está todavía por explotar.
Una web bien entendida no debe limitarse a ser una simple presentación
de la estructura de la organización o un catálogo
de los productos, sino que, además, debe proporcionar medios
interactivos de comunicación entre la empresa y el mundo
exterior. Sí, es importante reflejar la imagen corporativa
y mostrar los productos que se ofrecen, pero no lo es menos el
proporcionar servicios de valor añadido a los clientes
y colaboradores.
Piense por un momento en el tiempo que sus empleados dedican cada
día a, por ejemplo:
Informar a sus clientes sobre el estado de sus pedidos:
¿cuál es la fecha de entrega prevista?, ¿ha sido
ya enviado?, ¿por qué transportista?
Responder a consultas sobre las tarifas vigentes:
¿cuál es mi precio actual para este producto?
Recoger telefónicamente o vía fax pedidos de sus clientes o representantes:
tomar nota del pedido, volverlo a introducir manualmente, confirmar los datos.
Informar a los representantes sobre sus operaciones:
Ventas realizadas por periodo, estadísticas de sus clientes, estado
de servicio de sus pedidos.
Enviar información a representantes o colaboradores:
envío de documentos, procedimientos, información
en general, etc.
Para responder a estas preguntas utilizando el sistema tradicional
sería necesario dedicar recursos humanos para atender las
consultas telefónicas; el departamento encargado, al recibir
la solicitud, procedería a obtener la información
pertinente y a contestar y/o enviar la información
requerida a quien realiza la petición. Este método
consume tiempo y recursos innecesarios dado que toda la información
necesaria para responder a las cuestiones anteriores ya se encuentra
almacenada dentro de su sistema informático, y la mayoría
en Nature.
La cuestión sería ¿ como podemos agilizar
el proceso ? La respuesta lógica es: utilizando las
herramientas y la tecnología más extendida en la
actualidad para acceder a información de forma remota:
La World Wide Web. El proceso más cómodo, y el que
menos pasos requiere, consiste en poner a disposición del
cliente la información que éste necesita a través
de una página web pues prácticamente todo el
mundo dispone de acceso a Internet y un explorador incluido en
el sistema operativo.
El concepto que subyace detrás de esta tecnología
se comprende al observar las características de portabilidad
de Nature. Como se detalla en sus especificaciones, nuestra aplicación
es capaz de ejecutarse y/o enlazarse con multitud de plataformas
distintas y, por supuesto, la web no iba a ser una excepción.
Ejecutándose sobre un servidor web y mediante módulos,
que en lugar de requerir el interface habitual de comunicación
con el usuario utilizan páginas web, se consigue el acceso
a cualquier información deseada que Nature sea capaz de
proporcionar.
Por supuesto las posibilidades de desarrollo de nuevos módulos
o procesos se mantienen en su totalidad, es decir, podemos confeccionar
"a medida" cualquier solución orientada
a la web que requiera de información, gestionada o no,
por Nature. Desde consultas de pedidos, tarifas, consumos, etc.,
hasta transacciones on-line, formularios de sugerencias o descarga
de ficheros. Las posibilidades son ilimitadas.
Anteriormente sólo unas pocas empresas podían permitirse
el lujo de albergar un servidor web propio (dentro de sus instalaciones)
para satisfacer las consultas externas, dado el elevado coste
tanto de las soluciones software (aplicaciones, servidores de
web, etc.), como de las líneas de comunicación con
Internet. Hoy día, sin embargo, los únicos medios
requeridos, para una configuración básica, son un
software servidor de Web (como el incluido en Windows 2003 Server)
y una línea de comunicación de banda ancha (como
ADSL o Cable).
En resumen, ¿ qué necesito para implantar una solución
web interactiva ?
Un servidor web: Preferiblemente un ordenador independiente
del servidor de ficheros principal que ejecuta un software
de servidor web como IIS 6.0 incluido en Windows 2003 Server.
Una línea de comunicaciones de banda ancha con
Internet que proporcione una dirección IP fija y una
tasa de transferencia lo bastante alta para soportar el tráfico
(según número de visitas) que genere su sitio
web.
Los módulos
Nature Online o
Nature Mobile y,
adicionalmente, las ampliaciones y/o modificaciones que sean de su
conveniencia.
Opcionalmente una web externa: Aunque no es completamente
obligatorio, es muy recomendable. Su web principal (alojada
en un proveedor de hospedaje de Internet) tiene un nombre, fácil
de recordar, que sus clientes ya conocen; basta con añadirle
un enlace a la web Online (hospedada dentro de su empresa) para
que el acceso sea transparente y sencillo.
Consúltenos acerca de las posibilidades y descubrirá
que la tecnología de hoy ya está a su alcance. En
todos los sentidos.